La OMS publica nuevas directrices de tratamiento para clamidia, gonorrea y sífilis.

WHO Guidelines for the treatment of Neisseria Gonorrhoeae; ISBN 978 92 4 154969 1

WHO Guidelines for the treatment of Chlamydia Trachomatis ISBN 978 92 4 154971 4

WHO Guidelines for the treatment of Treponema Pallidum (syphilis); ISBN 978 92 4 154980 6

La creciente resistencia a los antibióticos obliga a cambios en los tratamientos recomendados para combatir algunas de las principales infecciones de transmisión sexual.

Tomado de: http://www.dicaf.es/dicafdigest_card.php?id=6145#.V-O1b9SeWhC

Las infecciones de transmisión sexual (ETS) son infecciones que se transmiten principalmente a través del contacto sexual de persona a persona. Hay más de 30 agentes diferentes (entre bacterias, virus y parásitos) relacionados con la transmisión de este tipo de enfermedades. El asesoramiento y las intervenciones conductuales ofrecen el primer nivel de prevención frente a las ETS, con especial énfasis en la promoción del uso de preservativos (masculino y femenino) que cuando son usados correctamente y consistentemente son uno de los métodos más eficaces de los que se dispone; pero lamentablemente los esfuerzos actuales para contener la propagación de este tipo de enfermedades no están siendo suficientes.
En concreto clamidia, gonorrea y sífilis, tres de las ETS más extendidas, constituyen un problema de salud pública relevante a nivel mundial que afecta a millones de personas en su calidad de vida, causando enfermedades graves e incluso la muerte. Se estima que, cada año, 131 millones de personas quedan infectadas por clamidia, 78 millones por gonorrea, y 5,6 millones por sífilis. Estas tres enfermedades venéreas están causadas por bacterias y por lo general tienen buen pronóstico con tratamientos antibióticos, sin embargo, en muchos casos no se llegan a diagnosticar por una frecuente ausencia de sintomatología, y son cada vez más difíciles de tratar debido a la pérdida de eficacia de algunos antibióticos como resultado de su mal uso y abuso. De entre ellas, la gonorrea es la que ha desarrollado mayor resistencia a los antibióticos, y ya se han detectado cepas resistentes a múltiples fármacos que no responden a los antibióticos disponibles. La resistencia a los antibióticos en el caso de clamidia y sífilis, aunque menos extendida, también existe, por lo que la prevención y el tratamiento inmediato resultan ser factores críticos. Cuando quedan sin diagnóstico y no son tratadas estas enfermedades, pueden dar lugar a complicaciones graves y problemas de salud a largo plazo en las mujeres, tales como enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico y aborto involuntario, y, en el caso de gonorrea y clamidia, el no tratamiento pueden causar infertilidad tanto en hombres y como en mujeres. La infección por clamidia, gonorrea y sífilis también puede aumentar de dos a tres veces el riesgo de infección por el VIH, y en la mujer embarazada sin tratamiento se ven aumentadas las posibilidades de muerte fetal y neonatal. Como ejemplo, con datos de 2012, la transmisión de madre a hijo de la sífilis dio lugar a 143.000 muertes fetales tempranas o nacidos muertos, 62.000 muertes neonatales, y 44.000 bebés con bajo peso al nacer.
La Organización Mundial de la Salud, basándose en la evidencia más reciente acerca de los tratamientos más eficaces disponibles, ha realizado una actualización de las guías de tratamiento recomendados para gonorrea, sífilis y clamidia, e insta a los diferentes países a su inmediata adopción. Las nuevas directrices de la OMS refuerzan de manera general la necesidad de tratar estas ETS con el antibiótico correcto, en función de los patrones locales de resistencia, en la dosis adecuadas y en el momento oportuno para reducir su propagación y mejorar la salud sexual y reproductiva. Para ello, los servicios nacionales de salud deben hacer un esfuerzo para monitorear los patrones de resistencia a los antibióticos a estas infecciones dentro de sus áreas de influencia.
Los informes publicados destacan la no recomendación del uso de quinolonas para el tratamiento de la gonorrea debido a los altos niveles generalizados de resistencia; el tratamiento adecuado deberá basarse en los patrones de resistencia a antibióticos locales. En el caso de la sífilis, las nuevas directrices recomiendan una dosis única de penicilina benzatínica (inyección muscular), considerada como la opción más eficaz, con mejores resultados y a mejor precio que los antibióticos orales, aunque también se pone de manifiesto la preocupación por la escasez de este tipo de penicilina en las regiones con alta carga de la enfermedad, lo que supone un problema de gestión añadido. También se informa de la existencia de notificaciones de casos de clamidia que no responden al tratamiento con tetraciclinas y macrólidos, y se emiten nuevas recomendaciones para sus tratamientos de primera y segunda línea, con la enumeración de nueve opciones posibles y efectivas para las infecciones genitales y el linfogranuloma venéreo, una forma de la enfermedad que ataca a los ganglios linfáticos.
Palabras claves:

enfermedades de trasmisión sexual

enfermedades venéreas

resistencia a antibióticos

clamidia

gonorrea

sífilis

ETS

DICAF es una base de datos, disponible en Internet para los profesionales de la salud, de información basada en la evidencia..

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